Impactos del incendio





El gran incendio de Cholila comenzó el día 15 de febrero del 2015 en la margen sur del río Tigre, cerca de la confluencia de éste con el río Alerce. La sequía imperante, las altas temperaturas y la gran cantidad de material combustible y en extremo inflamable constituido por la caña colihue seca, a partir de su floración y muerte, se conjugaron para que el incendio se declarara como tal y tomara dimensiones inimaginables, avanzando en todos los sentidos afectando casi 40.000 has de bosque nativo.

No sólo fue el incendio más grande de la historia conocida de la Patagonia, fue también el más virulento. La agresividad del fuego hacia el bosque quedó de manifiesto en las altísimas temperaturas generadas, estimada en algunos sectores superiores a los 1000 grados centígrados, en las tormentas de fuego, nubes convectivas de humo, formación de pirocumulonimbos, glaciares tapizados de cenizas y también evidenciadas en el resultado devastador sobre el bosque y el suelo.

No se lograron determinar las causas que le dieron origen ni el lugar exacto donde se iniciara. Después de 45 días de intensa lucha con más de 1000 efectivos provenientes de distintas partes del país, aviones hidrantes, helicópteros, y otras herramientas, el día 1 de abril, una copiosa lluvia detuvo definitivamente su avance. En el mapa elaborado por Agustín Mermoud el 4 de marzo se observa que el fuego ya cubría casi 30 mil hectáreas.

El fuego afectó bosques de cipreses, de lenga, de coihue y bosque mixto. También involucró sectores con presencia de alerces, algunos de estos milenarios, provocó la desaparición y huida de varias especies de la fauna, daños e impermeabilización del suelo y comprometió la estabilidad de la cuenca.




  • Aves endémicas

    Aves

    Numerosas especies de aves de los bosques andinopatagónicos se han visto seriamente afectadas por el Gran Incendio de Cholila.
    El incendio causó muerte directa de gran número de individuos por las grandes tormentas de fuego y los intensos vientos que se generaron, que encerraban a las aves en su huida y por la densa capa de humo que impedía la orientación y las sofocaba. También fue responsable de la muerte de manera indirecta producto del debilitamiento y la enfermedad de los sobrevivientes heridos que se convertían en fácil presa de los predadores. Las aves que quedaron sin refugio y sin comida, si no murieron finalmente las llevó a emigrar poniendo en riesgo la estabilidad de los nuevos sitios que han invadido o su propia sobrevivencia.

    La pérdida de enormes extensiones del bosque por el incendio ha llevado a la extinción local de importantes aves endémicas como el carpintero gigante Campephilus patagonicus que necesita de árboles adultos y viejos del grupo de los Nothofagus, las falsas hayas del hemisferio sur, como el coihue, la lenga y el ñire de los que se alimenta escarbando en su corteza con el poderoso pico para extraer los gusanos de escarabajos xilófagos de los que se alimenta. También para reproducirse necesita de estos árboles porque excava un nido profundo en la madera. Por otro lado, estos nidos abandonados luego son aprovechados por otras especies de aves también endémicas de estos bosques como el rayadito Aphrastura spinicauda, el picolezna patagónico Pigarrhichas albogularis o el pitío Colaptes pitius.

    Las bulliciosas cachañas o cotorra austral es una especie que se ha visto muy afectada por el incendio no sólo por la pérdida de los nidos en los Nothofagus sino también por las semillas y los frutos que le proveían estos árboles durante gran parte de año. Otro enorme peligro que enfrentan es la tala indiscriminada de los árboles remanentes utilizados para madera y leña.

    La paloma araucana Patagioenas araucana es otra ave endémica de los bosques del sur de Argentina y Chile que se ha visto gravemente afectada, de vuelo pesado por su gran tamaño vive en los árboles de Nothofagus y se alimenta de frutos y semillas en los árboles o en el suelo. Sus poblaciones se encontraban en recuperación luego de haber sufrido una terrible mortandad a raíz de una peste proveniente de aves de criadero (la enfermedad Newcastle).

    La desaparición de los extensos cañaverales de caña colihue Chusquea culeou, un bamboo sudamericano que sirve de refugio para dos especies endémicas llamativas y características de estos bosques, el chucao Scelorchilus rubecula y el hued-hued de garganta negra Pteroptochos tarnii. Ambas especies necesitan de los cerrados cañaverales siempreverdes y realizan vuelos muy cortos porque normalmente se desplazan a los saltos.
  • mamiferos vulnerables

    Huemul

    El huemul Hippocamelus bisulcus, es un ciervo endémico de gran tamaño declarado monumento natural nacional.
    Este mamífero, que se encuentra catalogado “En Peligro de Extinción” tanto en Chile como Argentina, estaba presente en parte de las áreas incendiadas, donde se habían hecho avistajes de pequeños grupos en el cordón Cholila. Si bien la especie cuenta con protección es en los papeles ya que en estos bosques la pérdida de hábitat por el incendio y el sobrepastoreo del ganado que, además, le transmite enfermedades, los ataques por perros de los pobladores, y el desplazamiento que está produciendo el ciervo colorado introducido con fines de caza deportiva más la caza ilegal, lo han llevado prácticamente a la desaparición local.
  • Grandes predadores en peligro

    Grandes predadores en peligro

    El incendio ha provocado la relocalización de grandes predadores como el puma o león de montaña.
    Este mamífero carnívoro nativo generalista posee cualidades de adaptación que le permiten acceder a nuevos ambientes, al igual que el zorro colorado Lycalopex culpaeus, poniendo en riesgo las especies que allí habitan. Se han visto individuos fuera de su área de distribución, cruzando rutas transitadas, bajando a los valles a cazar ovejas. La cercanía a los centros poblados lo pone en riesgo no sólo porque se lo caza sino por el riesgo de contagio de enfermedades de los felinos domésticos porque en la zona de Cholila se carece de un plan sanitario y no es común que los pobladores desparasiten o vacunen a sus felinos domésticos.
  • Relaciones ecológicas

    Relaciones ecológicas

    La destrucción de tantas hectáreas de bosque y la desaparición local de numerosas especies de fauna acompañante lleva a la pérdida de relaciones estrechas entre especies.
    Esto ocurre con un fósil viviente, el pequeñísimo marsupial llamado monito de monte Dromiciops gliroides que vive en estrecha relación con los cañaverales de Chusquea culeou, un bambú macizo que supera los 8 m de altura y forma un denso sotobosque en los bosques de Nothofagus. Este marsupial se alimenta de frutos carnosos de una planta aérea parásita, el quintral Tristerix tetrandrus, cuyas semillas sin digerir y rodeadas de una sustancia pegajosa deposita con las heces en las ramas de los árboles, permitiendo que se establezca la nueva plantita en las alturas. Por su lado el quintral no sólo sirve de fuente de alimento al marsupial sino también y muy especialmente durante el invierno a una especie de colibrí endémico de estos bosques, el picaflor rubí Sephanoides sephaniodes, que liba las flores del quintral. El picaflor rubí por su lado es el polinizador de más de 20 especies vegetales nativas del bosque andinopatagónico como la aljaba, el taique, varias especies de calafates (Berberis sp.), las flores de la botellita Mitraria coccinea, el sietecamisas Escallonia rubra y el palo santo Dasyphyllum diacanthoides que dependen para su reproducción de esta pequeñísima ave.
  • Mamíferos vulnerables

    Mamíferos vulnerables

    Son pocos los mamíferos de gran tamaño que viven en estos bosques como el huemul, el puma o el zorro colorado.
    La mayoría de las especies de mamíferos de los bosques andino patagónicos son de muy pequeño tamaño y corresponden al grupo de los roedores. Hay muy pocas especies de mamíferos endémicos que no son roedores. Una de las más pequeñas es un micro marsupial, el monito de monte Dromiciops gliroides que vive ligado a bosques primarios de Nothofagus y sotobosque de caña colihue. Su pequeñísimo tamaño ha impedido el escape al fuego y la desaparición de su hábitat hace que este valioso fósil viviente probablemente no pueda recuperarse por sus propios medios. Los pudúes son los venaditos más pequeños del mundo. Pudu puda es un tímido pequeño mamífero endémico de estos bosques que ha sido catalogado como “Vulnerable” porque está desapareciendo el bosque nativo, lo predan los perros y además se lo caza ilegalmente. El incendio ha diezmado los densos cañaverales donde esta especie vivía, usando los corredores para desplazarse en las horas crepusculares para la búsqueda de alimento. Su predador natural es el gato huigna Leopardus guigna, un pequeño felino que vive en los árboles siempre mimetizado y que sólo caza de noche, que principalmente caza roedores arborícolas aunque a veces caza pudúes. Esta especie también es vulnerable y sufre las mismas presiones que el pudú.
  • Mamíferos vulnerables

    Impacto sobre las cuencas

    Las funciones de los bosques como disminuir el riesgo de inundaciones, retener el agua de lluvia para cederla durante las épocas de sequía, evitar la erosión reteniendo el suelo fértil, entre otras no menos importantes, se han perdido. A  partir de la desaparición del bosque y la vegetación riparia el agua de lluvias no es retenida en las altas cuencas y escurre por la superficie lavando el suelo quemado, arrastrando troncos y lodos, provocando aludes e inundaciones. Los valles y montañas  pierden el valioso suelo, los microorganismos y los nutrientes, los sitios de mayores pendientes muestran la roca desnuda en lugar de las lengas achaparradas que retenían agua y el suelo. Por otro lado, la imposibilidad de retener el agua en las nacientes conlleva a la reducción de los caudales cada verano y a aumentar el riesgo de futuros incendios.

  • Mamíferos vulnerables

    Impacto sobre los cañaverales

    Los extensos cañaverales de la región cordillerana que albergan una fauna particular representada por llamativas aves como el chucao y el huethuet o el pudú, pequeñísimo ciervo nativo, habían florecido y semillado los años previos en la zona de Cholila. En la medida que los cañaverales secos se van descomponiendo e integrando al suelo las nuevas cañitas nacidas de semillas los irían reemplazando. El fuego no sólo consumió los cañaverales secos sino que el intenso calor destruyó las semillas y las pequeñas cañitas eliminando toda posibilidad de recuperar en forma pasiva esos ecosistemas vitales para albergar la fauna endémica.

  • Mamíferos vulnerables

    Impactos sobre los bosques

    El fuego consumió con diferente grado de severidad extensos bosques, como los lengales de altura, importantes cipresales puros, maitenales y bosques mixtos de coihues, radales o ñires. Son escasos los bosquetes que han sobrevivido y que van a poder servir de semilleros para propagar las distintas especies con éxito. Dependerá de su ubicación estratégica, pendientes, presencia de plantas nodrizas y estado del suelo para arraigar y prosperar. La presencia de especies vegetales exóticas y el ganado ponen en riesgo la restauración natural y se hace necesario hacer clausuras y control en el futuro de las plantas invasoras.